sobre “Porción del enemigo” (2013)
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E. Falcón:
Porción del enemigo
(ed. Calambur, Madrid, 2013)
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E. Falcón:
Porción del enemigo
(ed. Calambur, Madrid, 2013)
Al cabo de un año de publicarse, el libro se agotó y resulta imposible ahora encontrarlo en las librerías. Por ello, dado que autor y editor creen en el libre acceso a la obra, la tenéis disponible y gratuita en la Biblioteca del MLRS (pinchando aquí).
La presente edición es definitiva y presenta la totalidad del poema (en 5 secciones, en 55 cantos, en 5.000 versos) con su estructura final, incorporando las 3 secciones completas que faltaban (“Para los que aún viven”, “La Caída de Dios” y “Canción de E”) y reescribiendo significativamente las dos iniciales ("El Saqueo" y "Los Otros Pobladores", que ya habían sido publicadas en sendos libros de 1994 y 1998).
El libro se publica gracias a la apuesta del poeta y editor Ignacio Escuín. La maqueta es de Kb, así como las ilustraciones que, versionando obras de Käthe Kollwitz, recorren el volumen.
Este es su índice:
* Prólogo Cinco
(por Jorge Riechmann, Antonio Orihuela, Eduardo Milán,
Eduardo Moga y Miguel Casado)
* «La marcha de 150.000.000» (poema):
1/. El Saqueo
2/. Los Otros Pobladores
3/. Para los que aún viven
4/. La Caída de Dios
5/. Canción de E
* Nota final de agradecimientos
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(ilustración de Kb para los interiores de "La marcha…")
>>> Pinchando aquí
se pueden recorrer algunos de los cantos de La marcha.
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- Pinchando aquí tenéis el calendario![]()
de actos, recitales y presentaciones públicas
de La marcha de 150.000.000
- Y acá, reseñas y aportaciones críticas
más recientes
150.000.000 es el nombre del autor
de este poema.
Su ritmo es la bala.
Ahora,
ante los ojos de todos.
—VLADIMIR MAIAKOVSKI—
: desordenar la vida (en la intemperie compartida del mundo), hacer visible lo ninguneado y apurar el tiempo de las acogidas : acompañar tantas opciones –personales, colectivamente organizadas, removiéndose en red– por la resistencia : bajar al temblor de dentro en el encuentro con los otros : renombrar el mundo allí donde la herida, allí donde estalle la vida que resiste : incluir la distorsión de la lengua en un proyecto de escritura que ponga en conflicto nuestras relaciones simbólicas y políticas con el reino de los asesinos, el de –también– los usurpadores del lenguaje : reconocer insuficiente la viabilidad de la protesta a partir de sólo los contenidos : y (contra todo descanso) : pronunciar “nosotros” –para el cautiverio y la esperanza– en una lengua que no sea la materna.
1.
El problema teórico que plantea la posibilidad épica en nuestros días –en nuestro tiempo, donde la necesidad de realizarlo todo ahora y aquí parece borrar cualquier postergación, cualquier emplazamiento a la esperanza– es un problema poético situado más allá de esta precisa forma de arte. Es y no es un problema poético. Desde la existencia fragmentada la épica constituye el desafío de una recomposición: la de la especie reunida en comunidad. No de la forma: del elemento humano.
Enrique Falcón pone en juego algo más que la cuestión formal: pone en juego la posibilidad de sobrevivencia humana. El envío épico actúa no en esta forma-tiempo dominante: actúa en un margen. En La marcha de 150.000.000 la página-escritura se parte en dos por una línea que, si bien no vuelve simétrica la separación, sí otorga un buen lugar al margen. La escritura prueba en la página su dialógica posible, su comunicación posible, su razón de estar ahí como entidad registrante. La nota y la noticia espejean al poema con una luz especial, a veces feliz: la cita de un fragmento poético; a veces terrible: la presencia de la realidad histórica. No era posible fabular una épica, no era posible la fantasía de un imaginario modélico. Por si fuera poca imposibilidad ética, presuponer una necesaria estabilidad social, una nueva comunidad activa para reemprender el camino formal épico, es una posición inquietante. Pero pasiva. Falcón propone (la épica es un acto que presupone una espera) una épica en acto. La posibilidad épica actual es irse haciendo en la marcha.
[Para leerlo completo, pinchar aquí]
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“Cuando salís, los otros pobladores de la casa nada dicen ni os dicen.
Luego, cubriéndose de auroras cojas, abren la espalda del niño y miran
asomándose con espuma ante todos los vértigos.
Aromas de cremaciones en la terraza, incendios para todas las bocas del mundo,
desde esta espera podría verse la enjambrada lenta en las colinas
(objetivamente, el hombre)
desde el pie de la trinchera, del salón adosado a la masacre,
salís con los otros pobladores de la cara
encendiendo el aire con los dedos
dejando la plaza, sola,
en la ruta dormida de cada sacrificio;
(…continúa aquí)
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1
En los años ochenta y noventa, algunos sabíamos que un libro como éste podía escribirse entre nosotros: pero alguien tenía que demostrarlo. Un libro entre la alucinación y el llanto, entre el salmo y la insurrección; un libro a horcajadas entre la compasión y la ira, un altar de resistencia y esperanza; un libro que se atreve a intentar acoger toda la miseria del mundo, un grito profético sin una gota de demagogia; un libro quizá excesivo, si la España de BMW y Tele5 resulta ser a la postre el país que prevalezca (pero hay que creer que no, esperar que no). Enrique Falcón ha escrito este libro.
Esto no es poesía, dicen los registradores mercantiles del espíritu. ¿Es esto poesía? A la poesía no se le da un ardite. (Pero ella se acuesta aquí, desayuna aquí, lava su ropa aquí, amamanta aquí, agoniza aquí.)
Apertura radical: éste es un libro vuelto del revés, que muestra a un tiempo el adentro y el afuera, es un libro trágicamente volcado. Nos habla de lo que no queremos ver, lo que preferíríamos no escuchar, lo que somos.
Si tuviera que detener una imagen de este libro –rápido y torrencial, fértil en ellas–, quizá ésta: las manos con agujeros por donde asoma el hombre. No nos dejemos arrebatar estas manos horadadas.
[Para leerlo entero, pincha aquí]
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Escribe Alberto García-Teresa en "Acoger todo el dolor del mundo: la poesía de Enrique Falcón" (revista "Castilla. Estudios de Literatura", núm, 3; Valladolid, abril de 2012):
"(…) Enrique Falcón supone un hito en la poesía española contemporánea. Su obra sabe conjugar una intención radicalmente renovadora, una alta exigencia a nivel estético, un abordaje muy explícito de la conflictividad socioeconómica y un firme objetivo, teóricamente muy sólido, de que su escritura trabaje en pos de una transformación social; todo ello ejecutado y ligado de una manera abrumadoramente coherente. El resultado es una poesía de gran calidad en la cual una rigurosa experimentación formal está supeditada totalmente a las necesidades expresivas y de representación, porque la mirada poética que desarrolla Falcón, que pretende enunciar el mundo que observa y vive, un mundo en crisis, atravesado por el sufrimiento y la injusticia social, requiere una ardua investigación lingüística y retórica (…)"
[para leerlo entero, pincha aquí]
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Nosotros escribimos en los futuros últimos tiempos de una literatura muerta.
[Para leerlo entero, pincha aquí]
« (…) Ya no habrá devoradores de hombres… Al terminar la codicia, se desatará la cara, se desatarán las manos, se desatarán los pies del mundo.»
—Chilam Balam, sacerdote jaguar (Yucatán)
—esto es lo que oyeron en la casa del mundo
…nacen nesta celda los incendios del mundo…
[…continúa aquí]
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Escribe Antonio Méndez Rubio, en "Enrique Falcón: la producción de desconsuelo" (revista de pensamiento y cultura "Riff Raff"; nº 34, Zaragoza, primavera de 2007):
"(…) El grito es la raíz de ese agujero que es la boca, como sabía E. Munch, como sabía J. Morrison, como sabía Isaías. Y es un último acto de amor. Es por lo tanto un espacio de aire, una huella de respiración en la que toda subjetividad se constituye como crisis y conflicto. No es raro que Enrique Falcón recurra una y otra vez a los momentos de fundación: el yo y el nosotros, la infancia, los espacios abiertos, la pulsación del cuerpo, la inminencia de una nueva interpelación, de un nuevo encuentro. El poema se despliega así como si fuera un estallido, no siempre necesariamente sonoro ni posible. Todo empieza de pronto a miramos a los ojos, a volvemos el deseo y el desasosiego hacia lo que se es. Y esto en un doble sentido: de una parte, lo que se es, la germinación de una resistencia constitutiva (o constituyente, por decirlo con Antonio Negri), de otra parte, lo que se es, el subrayado de una despersonalización, de una desposesión, de un hacer anónimo que nos necesita. De la primera lectura se seguiría la reivindicación de una comunidad en vela. De la segunda el desierto que cruzamos y nos cruza (…)"
[Para leer el artículo completo, pulsa aquí]
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en Islas en la Red:
(…) La Marcha de 150.000.000 es un poemario extenso y de recorrido abierto, así lo define su autor, y es una obra exigente con la persona que la levanta. No conozco a Enrique, pero pienso que hace falta una enorme personalidad para aceptar que la poesía le eche a uno sobre las espaldas una carga como esa. Se identifica a Falcón con una tendencia de "poesía de la conciencia crítica". En los textos que le he leído, no se corta en reivindicar a otros poetas españoles que operan desde una poesía que no soslaya los desgarros del mundo, y me parece bien. Si bien a mí la etiqueta no me hace muy feliz, por lo rimbombante, Falcón explica bastante bien su sentido en la entrevista que recoge la revista poética en línea Almacén. Su lectura también es recomendable, pero no tanto como La marcha de los 150.000.000. De alguna manera, la nueva colectividad mundial implicada en la lucha eco-social transnacional, va encontrando sus símbolos: Seattle, Porto Alegre, Génova, su música: Manu Chao, y sus poetas. Es inevitable, todo colectivo en marcha escribe sus propias canciones, y Enrique Falcón es una voz que quiere, expresamente, ser coral (…)–Daniel Bellón
Vídeo-clip (2 minutos):
Enrique Falcón recitando "Hoja de conquistas" en el Festival de poesía de Barcelona (septiembre de 2008):
pincha aquí
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Aclaran o especifican el significado o la referencia de algunas expresiones (generalmente, nombres propios, referencias históricas y citas usurpadas), pero en ningún caso interpretan el texto. Ofrecen, por tanto, lo que en él hay de mínima referencialidad y se muestran radicalmente indiferentes ante lo que en él hay de máxima estremencia semiológica. Sin embargo, algunas de ellas –las menos– sirven de asideros para exclusivamente forzar el sentido de localizadas secciones del poema. En su totalidad (por último), las notas presuponen una invasión, de múltiples presencias, y –con distinta intensidad– arrasan con el texto. (Francis Ponge: «es el vínculo entre la palabra y el poder, el que obliga al poeta a buscar salida en lo real»).
Pueden leerse, pinchando aquí, estas 383 Notas.
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Edición en libro: I. SIETE CALAS SOBRE POESÍA POLÍTICA
II. EN ESTE TIEMPO
III. NO DOBLAR LAS RODILLAS (1991-2006)
[Sigue aquí para leerlo completo…]
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Quebrándose en la herida cerrada en el fondo del cielo,
Saint-Pierre,
sobrevive Ludger Sylbaris
del que apenas hay postales ni consta que pudiera haber nacido
antes de la escupida incandescente de todas las montañas:
el único preso de la ciudad de Saint-Pierre
se mira las manos impacientes de espuma,
voltea las nubes y las vuelve añicos
para luego entregarse a la piel de las tormentas.
(…continúa aquí)
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en Poesía en pie de paz.
Modos del compromiso hacia el tercer milenio
(Editorial Pretextos, 2007):
(…) De cariz abiertamente social es la poesía de Enrique Falcón. El autor opta por un discurso de aliento narrativo que pone de relieve las contradicciones de la sociedad capitalista y las convenciones del lenguaje establecido. A través de la configuración de un sujeto revolucionario, Falcón denuncia la irracionalidad de un modelo de desarrollo contra el hombre. A lo largo de su relato el autor va desgranando la miseria del Tercer Mundo, los desequilibrios del consumo, la degradación medioambiental o las injusticias polarizadas en el eje Norte/Sur. Sin embargo, Falcón propone una narración abierta y experimental, refractaria a cualquier lectura unívoca. De ello dan prueba los recursos reiterados en sus textos, como los encabalgamientos abruptos, la omisión de los signos de puntuación y la introducción, en forma de collage, de testimonios orales y fragmentos del ámbito periodístico. (…) La poética que sustenta La marcha de 150.000.000 interviene en los debates fomentados por la literatura social. Falcón parte de una escritura política que recoge cantos y voces colectivos como correlato de una constitución comunitaria del sujeto, basada en la recuperación del nosotros. No obstante, suprime la escisión maniquea entre pureza y compromiso. Desde su enfoque, es inútil prolongar el discurso socialrealista, lo que conduciría a incurrir en los mismos errores que antaño. A diferencia de este paradigma, Falcón subraya dos peculiaridades de la poesía política del presente. Por un lado, la poesía comprometida actual no se dirige a las clases desfavorecidas ni persigue un cambio significativo en las estructuras sociopolíticas de su tiempo, sino que es consciente de sus potenciales lectores y de su inutilidad más allá del mero testimonio. Por otro, como resultado de lo anterior, esta lírica no tiene por qué ser esencialmente realista, sino que puede incorporar en su acervo retórico elementos procedentes de todas las tradiciones culturales, incluidas las vanguardias (…)
–Luis Bagué
…en "Notas sobre un proyecto crítico: la poesía de Enrique Falcón.
(Más que una) reseña sobre La marcha de 150.000.000",
publicado en el nº 7 de la revista "Youkali",
monográfico sobre "Las estéticas de la resistencia"
(Tierradenadie ediciones, Madrid, junio de 2009)
"(…) La marcha de 150.000.000 –inclasificable a pesar de la identificación como poema– se singulariza a fuerza de atravesar lo más impersonal, lo que no tiene propiedad: de ahí su polifonía irreductible, la explosión intertextual, el juego de citas que reenvían a textos ausentes, entablando intercambios más o menos subrepticios, que las buenas lenguas reprimen y tantos otros prefieren desoír, no sea caso que perturben la contra-marcha del goce, la comodidad de las referencias, el calor de la complicidades. La marcha misma sería imposible sin movilizar las vanguardias literarias y, en general, sin pasar por el trabajo de la articulación poética, que permita elaborar un discurso de la tachadura o, si se prefiere, de la crítica radical a lo existente. Dicho de forma negativa: sin ese específico trabajo simbólico no habría marcha y si la hubiera, puede que trastabillara con facilidad. La elaboración del golpe no sólo es su condición de eficacia, sino también su condición de posibilidad, en tanto indisociable solidaridad entre el poetizar y lo poetizado, incluyendo la dimensión rítmica que aquí se hace latido de la herida, fluir sálmico, texto coral.
De esa impersonalidad elaborada de manera singular nace uno de los mejores poemarios publicados en España en la última década. No se trata de un juicio hiperbólico, nacido del pulso obnubilado o de la fascinación de lo próximo. La marcha es una apuesta estético-política radical, arriesgada y dialógica, que no duda en enlazar registros tan heterogéneos como lo personal, lo histórico, lo político y lo lírico, para dar lugar a esos seres translúcidos que avanzan, lacerados, por la historia (…)"
-Laura Giordani y Arturo Borra.
Leer el resto del artículo aquí.
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«… la declaración del superviviente, el temblor de la palabra ante un abismo, la resurrección de las víctimas: los tres relatos en los que insurrectamente se ha cifrado el rescate de todos los vencidos.»
(H. Cousin: Le prophète assassiné)
«—(…) ¿Insinúas que tú sí has entendido lo que aquí ha pasado durante estos tres días?
»— No; estoy diciendo que desde el viernes el terror político ha ocupado nuestra boca; que, para quienes todavía viven, la devastación del mundo ha sido por fin real, así como el poder con el que finalmente sería expresada; y que todo esto es cierto desde el primer desaparecido, desde el primer cadáver, y desde la primera resurrección.»
(Omad Tarik: Historia de la casa del mundo, Bagdad, 2004)
«pero ha vivido siempre, sin ser parido, ahogado. / y sonríe.»
(Francisco Pino)
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en Pasar la página: poetas para el nuevo milenio
(Ediciones Olcades, 2000):
(…) Narrar el conflicto civil, construir poesía con todos los materiales que la realidad y el lenguaje ofrecen, no eludir la Historia y ponerse en la piel de los desheredados. Tales son las columnas sobre las que se asienta la poesía de Enrique Falcón. En sus poemas (una realidad discursiva en movimiento, en permanente construcción/deconstrucción y de una enorme riqueza metafórica) hay una pulsión hacia la totalidad y una permanente búsqueda de las zonas oscuras de lo visible. Pero para Falcón lo visible no es más que la falsa envoltura, diseñada en función de intereses (sobre todo económicos) minoritarios, del mundo. Lo oscuro está en la miseria que penetra en las ciudades, en un Tercer Mundo en el que la vida carece de valor, en la irracionalidad de una sociedad que contando con medios suficientes para construir el principio de la felicidad, se apresta, cada día, a construir la muerte. Falcón, consciente de que esos materiales tienen tanta legitimidad (o más) que un paisaje o un monumento para entrar en el espacio de la poesía, carga sus poemas de una electricidad perturbadora, ahonda en la verdad de las cosas y de los hombres. Su poesía es "una tarea desorganizadora a partir del tiempo interno de la historia de los radicalmente dominados pero no vencidos" (…)
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Publicada en el número 3 (julio de 2007)
de Pata de Gallo,
suplemento de poesía de Literaturas.com.
"(…) Estoy convencido, de hecho, que toda emoción particular araña el tejido social en una colectividad humana. Creer que –en efecto– lo personal es político, no es sólo un aviso que contra todo descanso nos recuerdan los actuales movimientos sociales de liberación. Otro problema distinto (y bien interesante) es, como tú bien adviertes, el de las escalas con que se maneja hoy el "artefacto poema" una vez puesto en circulación social. En todo caso, el debate principal que se da en el meollo de nuestra poesía actual (iba a decir que en la española, pero el problema va más allá de cualquier literatura "nacional" en concreto) es precisamente ése: si el gesto que un poema despliega (en el lector individual y en la comunidad humana a la que pertenece) se orienta a la satisfacción y a la pacificación justificada de nuestro mundo, o si lo pone en cuestión sin escamotear en ello los conflictos centrales de nuestro tiempo (…)"
[Para leerla completa, pincha aquí]
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H επέλαση των 150.000.000
XLI
(traducción de Costas Vrajnós,
publicada en Cuatro jóvenes poetas españoles,
ICA-Ianós, Atenas, 2008)
Μόνο τότε
σας είδα.
Στον σπασμένο σβέρκο του ιρακινού εδάφους.
Και στο βρυχώμενο αίμα του αμμοχάλικου της Ατότσα.
Και στο Πόθο:
υψώνοντας τα τσιγκέλια τους μετά από μια θλιβερή σπορά,
οι αφαλοί των ανθρώπων που ξεκοίλιασε
το μαχαίρι των σκυλιών του Αφεντικού.
[sigue aquí]
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Diversas versiones de este texto se publicaron en el número 22 del «Cyber Humanitatis» (Universidad de Chile, Santiago de Chile, 2002), como prólogo al volumen Voces del extremo: poesía y utopía (Fundación Juan Ramón Jiménez, Moguer, 2002), en el nº 4 de la revista de tendencia «Lunas Rojas» (Valencia, 2002), en la revista «Almacén» (Santiago, 2003), en los “Materiales para el Debate” del II Foro Social de las Artes (www FSA, 2003), en la edición del 20 de septiembre del periódico de combate «Rebelión» (Madrid, 2003), en el número monográfico “Paisajes después de una guerra” de «Libre Pensamiento» (Confederación General del Trabajo, CGT, Madrid, primavera de 2003), en el especial dedicado a la poesía política española actual del Tres Mil, suplemento cultural de «Diario Colatino» (El Salvador, Centroamérica, 2005), como epílogo al libro de Enrique Falcón Amonal y otros poemas (Ediciones Idea, Tenerife, 2005), como prólogo al VIII volumen de Voces del extremo: poesía y vida (Fundación Juan Ramón Jiménez, Moguer, 2006), como epílogo a la antología Once poetas críticos en la poesía española reciente (Ediciones Baile del Sol, Tenerife, 2007), y en la revista de crítica literaria «Prosopopeya» (Valencia, 2007).
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[Para leerlo entero, pinchar aquí]
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"Hablar del mundo es proponer un mundo": con estas palabras se abre Poesía y poder, el volumen en que el colectivo crítico Alicia bajo Cero reúne sus análisis ideológicos de la poesía española contemporánea. Partícipe del grupo, Enrique Falcón ha orientado siempre en ese sentido su escritura: hablar de lo que ocurre, salir de los ghettos poéticos; "¿por qué el hambre no es una recurrencia al menos temática en nuestras literaturas, cuando es la única recurrencia existencial de tantos millones de hombres?", se preguntaba en un ensayo, y así refiere el título de su libro a la migración masiva hacia "los países ricos del Norte". La cifra de los 150.000.000 actúa como motivo reiterado para la denuncia: no sólo es esta "mítica Gran Marcha", sino también, por ejemplo, el número de niños que muere cada diez años a causa de la miseria, o la cantidad media, en dólares, que los países del Sur devuelven anualmente por su deuda externa. La Marcha de 150.000.000 se ofrece una y otra vez, en variadas metamorfosis, como la única trama argumental del libro, la que aúna su indignación por el injusto reparto del mundo, su testimonio de un extenso sufrimiento, su esperanza. [Para leerlo entero, pinchar aquí]
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en El País del 2 de enero de 1999:
"Poesía con y hacia los desheredados: La marcha de 150.000.000" (…) Siguiendo las huellas de los poetas que han hecho del poema un instrumento para el conocimiento crítico de la realidad (Cardenal, Neruda), Enrique Falcón (Valencia, 1968), miembro hasta 1994 del grupo Alicia bajo Cero, nos ofrece un libro atípico, fruto de una escritura en permanente conflicto y expansión. Su primera parte, El saqueo, fue publicada en 1994 bajo el mismo título genérico del volumen que ahora aparece. Falcón la ha reescrito y ha añadido una segunda parte: Los otros pobladores. Partiendo del marxismo y de la teología de la liberación, el poeta construye largos poemas o cantos de una elevada tensión verbal que se prolongan en notas al margen y cuyo protagonista no es otro que el inmenso colectivo de los excluidos del progreso (…)
M.R.
Este texto empezó a escribirse tras una intervención pública en Estados Unidos (Hispanic Lecture Series, University of North Florida, abril de 2004), tomó cuerpo el 1º de mayo en Valencia, se contrastó en Alicante (Jornadas de Literatura Comparada "El imaginario creativo del siglo XXI", del 4 de mayo; más tarde publicadas en el volumen Escrituras del desconcierto: el imaginario creativo del siglo XXI, Universidad de Alicante, 2006) y se compartió finalmente durante una lectura pública en la ciudad de La Laguna (Tenerife, 21 de mayo de 2004).
[Para leerlo completo, pinchar aquí]
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A vosotros me uno y no soy de los vuestros: comprendedme
no lo soy, madeja
intentando buscaros, he oído vuestra voz,
genital en la madera voz
con la que vuestros niños han sabido levantar
el mapa de los padres.
(…continúa aquí)
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Versiones previas de [la práctica totalidad de los]
cantos sueltos de La marcha de 150.000.000
han ido apareciendo a lo largo de estos años
en diversas publicaciones –literarias, sociales,
sindicales y políticas–.
Rastreando ahora sus versiones y
agradeciendo tanta confianza,
quedan así reseñadas
(el lector puede, a través de ellas,
comparar los diversos episodios de escritura).
Para verlas, aquí.
…en El hombre que salió de la tarta
(9 de octubre de 2019):
"(…) En el caso de La marcha de 150.000.000, la seriedad del planteamiento de Falcón, su titánica lucha, mediante la palabra, contra algo que le sobrepasa en muchos dígitos, la articulación de esa lucha, descompensada y por necesidad abocada al fracaso, me lleva inevitablemente darle un giro y tomármelo en serio, y en ese giro, detecto el componente poético que palpita tras la evidente lectura ideológica del poemario. Si me parece excepcional, es por su condición de auténtica expresión estética alucinada, la expresión de un verdadero artista en el sentido que el romanticismo le daba a esa palabra: el creador que contra todo pronóstico, contra viento y marea, redacta una obra que es la expresión de la fractura, su propia fractura, entre el yo poético y el Mundo, el Mundo con mayúsculas; el que no puede o no quiere cerrar el hueco vital por el que se cuela un Mundo que no entiende: el Mundo sigue rodando, pero él, el artista, no entiende por qué es así ni por qué debe ser así, y entonces es él contra la propia Contemporaneidad en un libro que, dicho sea de paso, dada la extensión de los poemarios actuales, casi podría calificarse de monumental, y, no lo olvidemos, no es nada fácil mantener un pulso de tal calidad durante tantas páginas (…)"
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«Quien no llora no tiene necesidad de una utopía; pero para quien solamente llora, para ése, Dios ha quedado mudo.»
–D. Sölle, Leiden
(translation: Alan E. Smith,
in "Spain’s Poetry of Conscience", International Poetry Review;
vol 32, North Carolina, 2006)
[Para leerlo entero, pincha aquí]
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Acompañar, resistir desde la compañía, encontrar a los otros, renombrar el mundo desde sus heridas… no es poco lo que este proyecto de escritura se ha propuesto en el contexto hostil de nuestra sociedad pacificada, sonámbula y hedonista, construida sobre una ciudadanía replegada y ajena a los asuntos públicos, que ha olvidado que lo privado es público y que lo personal e íntimo se cimienta sobre lo colectivo y lo común, lugares además cada vez más expoliados por las ideas de la propiedad y la vida privada.
No es poco, decía, lo que este proyecto de escritura se ha propuesto: mancharse con los crímenes del Imperio y los cuerpos de los desrostrados. Yo también, querido Enrique, creo que vale la pena. Que ese acercarse no puede quedarse en un vago sentimiento de solidaridad o compasión hecho de ideas, palabras e invitaciones de papel, sino que tiene que bajar a la calle y nos tiene que poner, en tanto cuerpos, a trabajar en organizarnos para ser un día dignos de entrar en las casas de los pobres.
[Para leerlo entero, pincha aquí]
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En "¿Hacia una poesía útil? Versiones del compromiso para el nuevo milenio", artículo publicado como introducción al monográfico “Los compromisos de la poesía” de la revista “Ínsula” núm. 671-672 (Madrid, nov-dic 2002):
(…) Enrique Falcón concibe igualmente la poesía como una tarea desorganizadora, y optar por un discurso disidente al margen del lenguaje establecido es su modo de plantearse una poesía política que, frente al conservadurismo ideológico y estético del discurso experiencial, empuñe una palabra no complaciente con lo instituido [1]. Asistimos en este caso a la enunciación abierta de las lacras de la sociedad capitalista, a la narración de un conflicto civil puesta en manos de un sujeto revolucionario, pero tal narración no será lineal y cerrada: en busca de una práctica literaria “conflictiva”, refractaria a toda lectura unívoca, Falcón se decanta por una escritura experimental que funda una comunicación irracional jalonada de imágenes y asociaciones insólitas, determinada por la incoherencia sintáctica, el encabalgamiento violento y la omisión de los signos de puntuación normativos, sin que falte la irrupción frecuente, como piezas inesperadas del collage, de fragmentos de discurso enunciativo asimilables al testimonio-denuncia periodístico. Valga como ejemplo el largo poema La marcha de 150.000.000, que narra la penosa y masiva migración de la población del Tercer Mundo hacia los países ricos del Norte, y donde las tensiones en el ritmo del discurso, el expresionismo de las imágenes y la realidad insobornable de los datos muestran la dramática violencia de la realidad relatada, y prestan la base a esa que Enrique Falcón ha denominado una “poesía del estremecimiento” [2].
[1] Véase su poética para Feroces, op. cit., p. 109, y su trabajo “Una estética del delito (algunas estrategias textuales del conflicto)” , Lunas Rojas, 1a (abril-mayo 2001), pp. 9-12.
[2] Enrique Falcón, “Notaciones para una Poesía del Estremecimiento”, Edad de Merecer (Valencia) [1989].
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(traducçáo de Joaquim Manuel Magalháes
para Poesia espanhola, anos 90; Lisboa, 2000)
Náo, náo estava sob um céu estranho
Nem sob a protecçáo de estranhas asas, —
Estava entáo com o meu povo
Aí onde, por desgraça, estava
aí onde o silêncio
era quase guarda-chuva desembalado por ti ou quase o teu nome (…)
[Para leerla completa, seguir aquí]
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«…Me gustaría leer, compañero, sobre su marcha interna que acompaña, indudablemente, con carne y sangre, esa marcha de los 150.000.000.
Además, que cantara la canción de los que se quedan haciendo la resistencia de la vida, porque –según creemos muchos– de aquí se van generando verdaderas alternativas para la esperanza, que alcanzarán a aquellos que han marchado.»
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Felipe, jesuita indio
y antiguo miembro de la guerrilla
guatemalteca
Fragmento de una carta
—El Salvador, 1993
.
Aunque desde 1992 Enrique Falcón ha publicado diversos poemarios, en realidad la única obra que, desde esa misma fecha, está escribiendo, y que constituye el eje de su producción lírica, es el magno La marcha de 150.000.000, un libro río, potencialmente infinito, cuyas sucesivas entregas conforman uno de los proyectos creativos más singulares y perturbadores de la reciente poesía española. El título del libro se inspira en uno de los poemarios más célebres del poeta revolucionario Vladimir Maiakovski: 150.000.000, una cifra que se corresponde con la población rusa en 1919, año en el que fue escrito. Falcón actualiza esa cifra, que aparece varias veces a lo largo del poemario: es, por ejemplo, el número de niños que mueren en el Tercer Mundo en una década por enfermedades curables. La explícita filiación maiakovskiana de La marcha… evidencia algunas de las claves de su poesía: su compromiso ideológico, su naturaleza épico-fluvial y su sentido antiinstitucional y colectivo. [para leerlo entero, pincha aquí]
en el "Cádiz Rebelde" y en "Rebelión":
“Que mi libro de aortas os dispare” : (…) El sur saqueado busca una vida en las ciudades del norte. Las fronteras son apenas líneas marcadas en el mapa físico de una necesidad humana absurda, esa de difereciarse del otro, de los que no son como él y disponer de banca y ejercito. Las alambradas, los puestos fronterizos, las quemaduras de la gasolina, y el temblor que de espesa en el cuerpo como una avalancha de frío que congela unos huesos golpeados por la travesía más larga hacia un campamento en mitad de las montañas. Hay claveles negros en el estrecho. La Policía española ha repatriado en lo que va de año a más de 53.000 inmigrantes frustrados. Y en sólo cuatro días ha detenido a 800. Y en un solo día y en una sola isla canaria ha recuperado los cadáveres de diez. La demanda de mano de obra semi-legal o directamente ilegal, pagable a precios de miseria, infraempleos que violan todos los convenios internacionales sobre condiciones laborales, infraviviendas donde hacinar clandestinamente a los inmigrantes… Además de la gasolina que echa en el incendio los grandes medios con la relación inmigración-delincuencia.
La marcha de los 150.000.000 es una sucesión de cantos, de cantos cósmicos que acoge a los excluidos en sus versos. Una brisa incómoda, plagada de registros diferentes que delatan una enunciación plural. Es la constatación de las posibilidades abiertas de una escritura política decididamente conflictiva y no-tranquilizadora : la creencia en el texto como organismo disidente e intolerable, un largo poema secular todavía ininterrumpido que bebe de Isaías a Ernesto Cardenal, de Huidobro a Neruda, de los informes anuales sobre derechos humanos, de Jim Morrison a Silvio Rodríguez…: «yo quiero oír / el alarido de la mariposa» (…)
Esta vez contenía las versiones iniciales de las dos primeras partes del poema: "El Saqueo" y "Los Otros Pobladores".
Tienes una versión completa de esta edición, aquí (versión en pdf).
Salió publicada de la colección (desgraciadamente ya desaparecida) "Hoja por Ojo" de poesía. El libro fue prologado por Antonio Méndez Rubio (leer este prólogo, titulado "Mutilación del sentido").
El libro obtuvo después el Premio "Ojo Crítico" al mejor libro de poesía publicado en España en 1998.
en ABC del 7 de febrero de 1999:
"Palabras en llamas: La marcha de 150.000.000": (…) De vez en cuando, la poesía no es un nido de repipis y metafísicos mirándose el ombligo de la creación, sino el último refugio para la palabra del hombre dolido y perseguido, desheredado y expoliado. Este insólito libro (comparado con lo que se acostumbra a entender por poesía en los anoréxicos círculos de la lírica nacional) es un ejercicio de compromiso y un aluvión de palabras encendidas e incendiadas para mantener viva la llama que arroje algo de luz sobre el corazón de las tinieblas de este fin de siglo (…)
(…) de los tantos insomnes que en el barrio de La Coma alentaron su propia literatura en contextos de exclusión social, de los algunos insomnes que en La Cova Grande homenajearon a Quique Cano (in memoriam) en una nube de metralla, de los compañeros que programan los ciclos “Los jueves, poesía” en Zaragoza, “La Zubia en letras” en Granada y “La voz y su sombra” en Madrid, del Centro Social anarquista de L’Aliaga en Segorbe, de las mujeres de la Escuela Permanente de Adultos de Aldaia, de las voces presas convocadas en el programa radiofónico “Libertad bajo palabra”, de los compañeros en la acción «Fugues subversives», de los hombres y mujeres de la II República convocados a miles por la ‘Associació per la Recuperació de la Memòria Històrica’, de los periodistas cómplices de Al3 Media, Xarxa y Pluralia TV, de los poetas rebeldes de los Encuentros Hispanoamericanos de El Salvador en Centroamérica, de la gente convocada por la Coordinadora de Barrios con la que dormí en las calles de un Madrid en invierno, de las organizaciones de mujeres del barrio de Nazaret, de los compañeros de las Jornadas Libertarias en Valencia, de los editores de «Viento Sur», «Youkali» y «Riff-Raff», de los editores de los contrainformativos de «Derechos para Todos», «Rebelión», «Diagonal», «Pimienta Negra» y «El imposible», de los pelirrojos del MRP, de los de la Plataforma Antiglobalización de Paterna, de los Indalos de Aurora S. Nadal en el cuartel sitiado de La Tablada (Argentina), de la Comunidad Pignatelli en Zaragoza, de la Asociación El Rabalillo en Villena, de la gente de Cáritas-Gipuzkoa, del Ateneo Russafa y de «L’Avanç», del Foro Ignacio Ellacuría en Murcia, de los Encuentros nacionales de "Cristianos y Socialismo", del Grupo Surrealista de Madrid, de las comunidades resistentes de ‘Vita et Pax’ en Rwanda, de la Coordinadora en Valencia de colectivos en prisión, y del Casal Popular okupado de Marianao en Sant Boi de Llobregat.
: tras hacerme un sitio entre vosotros, abristeis sitio en mí para una espera fecunda. Con agradecimiento, y desde el lugar donde es –casi– pecado hablar de desesperanza :
["Si no hay nada después,
los que lo dieron todo
lo han perdido todo para siempre"]
E.F.
en Poesia Espanhola, Anos 90
(Relógio d’Água Editores, Lisboa, 2000):
"(…) 150 000 000 faz parte de um poema de Maiakovski em que se implica o avanço (hoje em dia bem claro) dos habitantes das zonas mais pobres para as regióes mais ricas, com todos os problemas reconhecidamente envolvidos. Juntamente com a exploraçáo dos países do Sul pelos países do Norte, o envenenamento e desertificaçáo ambientáis nas regióes mais desfavorecidas, o olhar sobre os depauperados e os desprotegidos, compreenderemos as raízes (que buscam um tom épico) desta poesia. Estamos perante um modo inovador de fazer poesia obviamente política, com una tensáo construtiva que náo a esquece como fazer poético do histórico, do sociológico, do poético. Nos seus versos encontramos, entre outros, envios explícitos a Bakunine, Marx ou Mao Tsé-tung, a pensadores como Martin Buber, aos teólogos da libertaçáo, bem como aos Antigo e Novo Testamentos. Entre esses momentos mais declaradamente políticos, outros surgem decididamente voltados para urna generalizaçáo dos desgastes do mundo sobre a intimidade autoral (…)"
01. Soy altura de perro.
02. Naceré en los instantes de cada luz volcada.
03. Mis nombres me los dieron el libro la bala la guerrilla.
04. Tuve amigos.
05. Los huesos se apagaran con una voz tranquila una voz prestada.
06. A lo lejos mis ojos se derrumban tras el humo de los tanques.
07. No sé si respirar.
(… continúa aquí)
en la revista de izquierda Viento Sur
(núm. 89, Madrid, noviembre de 2006):
Un poema azul y enorme: " (…) Canto inconcluso, marcha inacabable de los derrotados pero nunca vencidos, voces múltiples rotas, contradictorias; rebelión y grito, enumeración de catástrofes, ternura y esperanza. Este inmenso poema entrelaza poesía e historia, lecturas, documentos (las notas que lo acompañan no "interpretan", son apropiación de otros discursos o referencia a hechos reales). Se dinamita así géneros y convenciones: la poesía se alimenta de la acción política y remite a textos teóricos; también tiempos y espacios: la geografía planetaria de la injusticia se hace presente en el poema y son nombradas víctimas de todas las épocas. Sólo un lenguaje en continua experimentación, que se cuestiona, se abre a múltiples significados, puede dar cuenta de esta poesía que quiere atravesar (con y desde las víctimas; desde su ausencia pero sin usurpar su voz) la historia, salvarla en el poema. Así entiende la poesía Enrique Falcón: riesgo y compromiso con la palabra, ejercicio de libertad, multiplicación de voces y momentos, estremecimiento y temblor. Como si el poeta caminara con esos 150.000.000 que siguen marchando, recogiera sus palabras y alimentara su esperanza (…)"
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Sobre uno de los fragmentos (1:IX) de La marcha de 150.000.000, la realizaron y emitieron Pablo Martín Coble y Mario Sarramián en el ya extinto programa radiofónico "Hablar en Arte", del Círculo de Bellas Artes de Madrid (28/01/2010).
"Abril": versión sonora (mp3, 3 megas, 4 minutos): pinchar acá.
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Escribe Salustiano Martín en Reseña
(Madrid, marzo de 1999)…:
"La marcha de 150.000.000: Memoria subversiva de los humillados": Enrique Falcon (Valencia, 1968) reside, y no es casualidad, en el Barrio del Cristo. Tampoco lo es que sea miembro del Voluntariado de Marginación «Claver» y de la Comunidad de Vida Cristiana «Ignacio Ellacuría». Tampoco, que haya formado parte del colectivo crítico «Alicia Bajo Cero», empeñado en desvelar las trampas ideológicas de cierta poesía actual, empantanada en un lodazal reaccionario y escapista. Enrique Falcón trata de no ser una persona escindida: lucha siempre por conseguir los mismos fines solidarios: en su trabajo en el barrio, en las organizaciones sociales en que está integrado, en la poesía que escribe. Uno siente verdadera emoción al ver que aún quedan quienes se toman la vida y la escritura como un trabajo de hermandad con los seres humanos: más allá de su ombligo: luchar: contra la barbarie: por una existencia menos absurda. La marcha de 150.000.000 es un ejemplo de ese trabajo. Frente a los cortitos intereses poéticos y humanos de nuestros poetas canónicos, Falcón elige hablar del mundo entero y de los cientos de millones de mujeres y hombres que, a diario ven arrasadas sus esperanzas de librarse de los fantasmas del hambre, de la explotación, de la enfermedad provocada, de la opresión, de la tortura. Hay que tomarse en serio lo que los poetas dicen: tiene que ver con el tipo de existencia humana que nos proponen. [Para leerlo entero, pinchar aquí]
(…) de los educadores sociales del Centro Taleia, del grupo de mujeres del barrio de Font de San Lluís, del Instituto Público de La Rábida en Huelva, de los cómplices en Setem, de las Semanas Sociopolíticas de Salamanca, de los Encuentros Nacionales de Editores Independientes, de la Escuela para Adultos de La Coma cercada, del grupo zapatista que editaba «El Paliakate», de las asambleas de Godella, de las mujeres encarceladas en la prisión de Can Brians, de la bicefalia estupenda del MLRS, de los campos de trabajo en La Punta y del Arca de Noé en los Barrios Marítimos, de mis compañeros del consejo de redacción de la revista “de tendencia” «Lunas Rojas», de los cuarenta colectivos trenzados en el II Foro Social de las Artes, de la gente del CEIM, de los titiriteros rebeldes de Bambalina Titelles y las raperas en el filo del grupo CQD, del Comité Ciudadano Anti-Sida, de los luchadores que redactan el «Cádiz Rebelde» desde la Asociación Cultural ‘Pensamiento Libre’, de las comunidades Adsis, del colectivo ecopacifista del Arquet y la gente de Sud y del Foro Social en la Vall d’Uixó, de Elkarri, del Grup de Dones del poblado marítimo de Natzaret, de la gente de ‘Pau i Solidaritat’ en CCOO, de mis compañeros de Imagine una noche en La Caverna, del grupo crítico de la Plataforma Valenciana de Entidades de Voluntariado Social, de la Escuela de Formación Social de Cáritas y la revista «Documentación Social», de las Comisiones Obreras, de «OwnFight», del Colectivo Tramm en Bilbao, de los editores clandestinos del Cuatro de Agosto, de los educadores sociales de Nazaret (Alicante), de la coordinadora de organizaciones ciudadanas reunidas en un Cabanyal sitiado, de la parroquia Francisco de Sales en Elda, de las voces resistentes de Poetas Antiimperialistas de América, de las mujeres del colectivo ‘Dones Teixint’ en Alaquàs, del Centro de Documentación Crítica y sus Domingos Rojos en la Asociación «José Mª Llanos» en Vallekas, de los compañeros generosos del colectivo de La Palabra Itinerante en Sevilla y Cádiz, de los editores y lectores anarcosindicalistas de «Libre Pensamiento» y del «Rojo y Negro», de la Compañía de Jesús, del Instituto Politécnico Escuelas Profesionales San José de Valencia y el equipo de educadores del Plan de Formación Social, de la gente de Espai en Blanc en Barcelona, de los muchos insomnes en las ‘Jornadas Libertarias sobre acción social y pensamiento crítico’
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—El alto espaldar de las huelgas generales recortando
el cielo abierto
(Emm, NIG 210/88)
—de la demolición del alma en
un tiempo sombrío
(San, TUR 240/96)
—mi fajín de negritud tan lejos, de llanto con
la aurora
(Jan, SUD 202/88)
[…continúa aquí]
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… en el suplemento de poesía
"Pata de Gallo" (nº 17, abril de 2009):
"(…) Y quien sólo vea una falsa ilusión en la palabra "esperanza" difícilmente entenderá la poesía de Falcón. Se trata, no obstante, de una esperanza paradójicamente desesperada, que no ignora cuanto a su alrededor parece negarla. Su pasión por la esperanza (y aquí el vocablo mantiene el fuerte sentido crítico y utópico que le dio Ernst Bloch) no suena nunca impostada porque nace de una mirada nada complaciente con una historia contada siempre por los vencedores. Si la propia imaginación poética crea el espacio de otros lenguajes, la imaginación creadora de la acción colectiva crea otras posibles historias, rompe (como quería Walter Benjamin) esa linealidad de una historia que pretende desconocer el nombre de sus víctimas. De ahí que no resulte descabellada la fusión que propone el poeta entre sociología y mística: sociología para mirar con ojos bien abiertos una realidad a menudo insoportable; mística (en un sentido no reducible únicamente a lo religioso) para ver más allá de lo real lo posible, que es tal vez lo que los lenguajes del poder llaman lo imposible. Para abrir el camino a la potencialidad inscrita en lo real la poesía puede ser una aliada inesperada (…)"
[Leer completo este texto, aquí]
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Vídeo (importa más el sonido que la imagen) del recital en La Casa con Libros (La Zubia, Granada, noviembre de 2012): Enrique Falcón recita a Vicent Andrés Estellés, Roque Dalton, Juan Carlos Mestre, Thiago de Mello, Mario Benedetti, Paul Celan, Bertolt Brecht, Ángela Figuera, César Vallejo, Pablo Neruda, Yanko González, Rocío Silva Santisteban y Nicanor Parra.
pinchando en http://bambuser.com/v/3175383
El canto XXVIII, en la antología Poesía 2007: La Palabra Desierta.
PARA QUE ALGO DE ESAS VIDAS LLEGASE HASTA NOSOTROS
FUE PRECISO QUE UN HAZ DE LUZ SE POSARA
SOBRE ELLAS UNA LUZ QUE
LES VENÍA DESDE FUERA: LO QUE LAS ARRANCÓ
DE LA NOCHE EN LA QUE HABRÍAN
DEBIDO PERMANECER FUE SU ENCUENTRO
CON EL PODER; SIN ESTE CHOQUE
NINGUNA PALABRA –SIN DUDA– HABRÍA SOBREVIVIDO
Este canto se vuelca en la memoria de (fugaz trayectoria) Rodrigo Anfruns, un niño de 6 años de edad que en junio de 1979 fue secuestrado, torturado y asesinado por miembros de los cuerpos de seguridad del Estado chileno. Once días después de su “desaparición”, el cuerpo sin vida de Rodrigo fue encontrado tras la ladera de un erial, cubierto de ramas y basura. En enero de 2006, reabierto el caso, el teniente de carabineros J.R.M. ratificaría su testimonio sobre la participación de agentes estatales en el crimen.
Una entrevista publicada en el nº 4 de "Youkali",
revista crítica de las artes y el pensamiento
(Madrid, diciembre de 2007).
(…) Yo no dudaría en sacrificar (si pudiera eficazmente poder hacerlo) el futuro de toda nuestra poesía a cambio de una posibilidad de certeza para el futuro de quienes, aquí y allá, se vinculan activamente desde la acción social organizada. La elección de este hipotético sacrificio sería, de todos modos, sustancialmente absurda, porque creo firmemente en lo vinculado con que se me muestra el futuro de ambas cosas: de un arte o una poesía tentativamente liberadores y de toda una tradición de acción política con vocación emancipadora. En esta vapuleada historia de disidencias, ni somos los primeros ni seremos los últimos –y, además, no nos encontramos tan solos. La cuestión será si sabremos vivir (escribiendo u organizándonos con otros) a la altura de nuestro tiempo. Poetas o ciudadanos resistentes: casi como esos maquis derrotados que pertenecen a una causa invencible. O, como insisten en decir mis compañeros de "La Palabra Itinerante": poesía quizás en derrota, pero nunca en doma (…)
[Para leerla entera, pinchar aquí]
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« (…) Terminé ya 150.000.000. Lo estoy publicando sin mi nombre: quiero que todos le agreguen cosas y lo mejoren… Me paso los días en la Agencia Rusa de Telégrafos. Nos ataca toda clase de Denikins. Escribo y dibujo sin parar. He hecho como 3.000 carteles propagandísticos para la causa y 6.000 textos breves »
[Se puede leer entero pinchando aquí]
…en el nº 41 de la la revista de estudios literarios "Espéculo"
(Universidad Complutense de Madrid, marzo-julio de 2009):
En ese sentido, juegan un sobresaliente papel las potentes imágenes expresionistas, hijas de un surrealismo feroz, centradas en el desgarro, en la descomposición y en la violencia sobre los cuerpos y el medio. Son imágenes agresivas en cuanto que dislocan la percepción del lector, que le obligan a mirar de manera oblicua a su alrededor, a reinterpretar la realidad, el orden y el estado de las cosas. Bajo la brillante superficie de la sociedad se esconden unas podridas raíces que son las que lo sustentan, y Falcón ilumina desde ellas. Además, aúna en ocasiones el chorro de conciencia con la enumeración caótica, sin una dirección lineal del sentido, con lo que consigue una claustrofóbica sensación de cenestesia. De este modo, mantiene una voz incómoda, propia y característica, que revuelve al lector y, al mismo tiempo, logra una extraordinaria expresividad.
Falcón no duda en "reconocer insuficiente la viabilidad de la protesta a partir de sólo los contenidos", y propone "una práctica de crisis y desarticulación del lenguaje". Por ello plantea una poesía atormentada por el dolor, el hambre, la violencia capitalista, pero que afecta al mismo lenguaje. Habla de sentimientos, de sensaciones, no de procesos, por lo que sus poemas son extremadamente líricos (aunque no sea una lírica habitual). No denuncia hechos o situaciones concretos, sino que plasma las consecuencias y se presenta de manera visceral, pero en un sentido pleno. Recoge la desintegración de la sociedad, de los hombres y de las mujeres en nuestros días. Se ubica en sus márgenes, en los excluidos, en el Tercer y Cuarto Mundo, aunque ni pretende suplantar su voz ni dirigirse a ellos.
Por otro lado, el libro también contiene sus "4 tesis de mayo", un texto teórico sumamente interesante y sugestivo (Falcón ha elaborado una sólida propuesta teórica en diversas obras), y una extensas notas bibliográficas que manifiestan la intensa actividad de este poeta; una de las voces más singulares y poderosas de nuestra poesía actual.
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« (…) Es el presentimiento de que la imaginación es más real y la realidad menos real de lo que parece. Es la sensación de que la última palabra no pertenece a la brutalidad de los hechos que oprimen y reprimen. Es la sospecha de que la realidad, tal vez, es mucho más compleja de lo que el realismo nos quiere hacer creer y de que las fronteras de lo posible no están determinadas por los límites del presente».
(Rubem Alves)
Solo allora
vi ho visti.
Nella nuca spaccata del suolo iracheno.
E nel sangue gridato dalla ghiaia di Atocha.
E a Pozo:
issando i loro crampi dopo una semina triste,
le pance degli uomini
aperte e sventrate dai cani del Padrone.
Io mi prendo cura dei ventri delle spose perdute
-gli uomini dei bambini sono rimasti senza ora;
mi prendo cura delle orazioni stanche della terra
e dei lunghi capelli di tutti i nostri morti.
Sono il popolo senza pugnale e tre volte devastato,
il fischio di un conto ammutolito.
lo mi prendo cura dei fiori e dei pettini:
sono un uomo a confronto di tutte le vostre smorfie.
E scavo nelle costole della bestia
baciando l’impossibile che parla nel vostro sangue:
sono l’uomo che appeso per l’ombelico,
la collera interrata nei pozzi del mondo.
E vi dico:
che le fiamme tuoneranno dagli specchi
che un cavallo si contorcerà nella vostra bocca
che sempre le ferite
di tutu questi figli
usciranno quasi esplodendo da un solido cielo.
Solo allora
vi ho visti,
gli uni e gli altri, sangue cocciuto unito ora.
Da allora sia l’uomo:
io bramo nel vostro stesso
cordone ombelicale.
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(…) ¿Cuánto tiempo se tarda en sustituir a Fukuyama por Huntington en el mercado hegemónico de las ideas? ¿Ha contratado ya la CIA al intelectual orgánico que logre esa maravilla de hacer compatible la tesis del "fin de la historia" (que a tantos muertos olvida) con la del "choque de civilizaciones" (que tantas muertes justifica)? ¿Son distintos sus muertos? ¿Distinto lo que ambas silencian? (…)
[Para leerlo completo, pincha aquí]
en "Poesía española contemporánea"
de la Biblioteca Cervantes:
(…) Tras darse a conocer con El día que me llamé Pushkin (1992), Enrique Falcón inició en 1994 una oceánica aventura creativa que, bajo el título de La marcha de 150.000.000, concreta su disidencia en una «poesía de la conciencia crítica» (en formulación de Manuel Rico) que no se resigna a padecer un mundo objetivamente insoportable. En su escritura, alentada por una plétora épica de irisaciones genesíacas y propuestas solidarias, soplan los vientos del Cántico cósmico de Ernesto Cardenal y, más atrás, del Canto general de Neruda, sin renunciar a la exposición de una intimidad que contradice la ecuación que mantuvo la poesía social de postguerra entre protesta y realismo documental. En la poesía de Falcón resuenan, por el empaque de su inspiración, ecos de los profetas antiguotestamentarios, y de sus versos y versículos no está ausente el propósito totalizador de las grandes epopeyas intelectuales como la del latino Lucrecio. La indesmayada sucesión de letanías, dispuestas en el avance imparable de una peculiar marcha contra el Imperio de lo establecido, es zarandeada a menudo por quiebras de la continuidad discursiva, de la que son testimonio las notas al margen, a cuya condición explicativa se añade la función de sacudir al lector de la rutina en que pudiera sumirlo un ritmo que se amplifica en irradiaciones musicales, cadenas anafóricas y recitativos envolventes. El talante colectivista y comunitario, al que sirven de contrapunto las incursiones en un lirismo interior que proporciona al lector «una ocasión para temblar» (Méndez Rubio), encauza la escritura hacia territorios de la enunciación, de la escrutación de la realidad y de la denuncia, convocando a las masas de los desheredados para que sirvan como ejemplificación de la conciencia frente a las praderas amuralladas del norte. La primera irrupción de este cántico contenía en su interior sólo el nudo (El saqueo) de un empeño que ha ido paulatinamente abriéndose hacia el espacio de los desheredados, y del que surgen brotes sucesivos publicados o en vías de publicación: Los otros pobladores, Para los que aún viven, La caída de Dios, Canción de E. Por su propio vitalismo dinámico, La marcha de 150.000.000 es un edificio en construcción, cuya permanencia se funda, paradójicamente, en la provisionalidad de su reescritura constante (…)
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Leo, en estos días, tu marcha esperanzada
recojo tus guiños como pellizcos a nuestro común
espíritu sembrado en el deseo de futuro
para todos
en pantalones.
[para leer este poema completo, pinchar aquí]
« ¡Ay!, estruendo de muchos pueblos; / braman como el alarido del mar; / estrépito de naciones, / como el estrépito de aguas copiosísimas; / y le increpa, y huye lejos, / aventado como el tamo de las montañas ante el viento, / como el remolino de polvo ante el espanto / y antes de la mañana habrá desaparecido. / Ésta será la suerte de los que nos despojan, / la suerte de los que nos saquean »
Del oráculo de Etiopía
Isaías (17, 12-14)
« El 80% de la población mundial
vive en los países más pobres de la Tierra… »
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Contenía sólo una primera versión de la sección 1 del poema ("El Saqueo"). Existe aquí una versión-e, digitalizada, de esta edición.
–Publicada en Almacén (actual Libro de Notas), 2002
(…) Marcos Taracido: Y en ese entramado, ¿cuál es la función de la poesía?
Enrique Falcón: Desordenar la vida, acompañar las opciones civiles (personales, colectivas) por la resistencia, renombrar el mundo, pronunciar "nosotros" –para el cautiverio y la esperanza– en una lengua que no sea la materna. (…)
[Para leer la entrevista completa, pinchar aquí]
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Es así como se mueve, desde que murieron, tenso aún y amargo para un tiempo de incertidumbre fabricada; contra todo descanso, así como merodea, a un tiempo en los límites del mundo y en el estallido de su ritmo previsible. En los márgenes de la historia, para el vértigo del pensamiento que abisman los que luchan, plantada a mitad de los conflictos del lenguaje y la resurrección de lo que todavía resiste, E se despeina para las matanzas, volcada en la suerte de los hombres y los pueblos, como para decir de pronto –y así expresarlo–: yo. Nosotros. En la intemperie del deseo. Es así como se mueve, como rearmo el arco en la garganta; así como comienzo. En
tonces
habló por su boca la mitad de su memoria
y un ojo de niño se volcó de parte a parte. No
más: de E habréis de oír más tarde (no todavía), de sus venas
para siempre ya azules —de la cruz a mil metros de distancia,
… el terror de la lengua al mediodía.
[…continúa aquí]
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A pesar de estar sometidas a procesos políticos de elisión, sobrevaloración o naturalización, la historia de las producciones literarias es la historia de las ideologías.
(…)
[Para leerlo entero, pinchar aquí]
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en "Enrique Falcón, heraldo del polvo" (Círculo de Bellas Artes de Madrid, "La voz y su sombra", abril de 2006):
(…) Concilia Enrique Falcón la rabia del dolorido y la inspiración del iluminado, pronunciando un grito contra el dolor del mundo con una escritura de la revelación. Ese estado y esa cualidad vehiculan una actitud mediante la cual no se acepta la condición depauperada del hombre y de su lengua. Interviene, pues, el poeta, tanto en el dominio social como en el mental, activando unos mecanismos tendentes, desde el instante en que toma su decisión de actuar, a transformar el estado de cosas, o por lo menos a impedir que éste no se regodee en su inmovilidad. Actividad política y actividad poética encuentran en su acción una manifestación de coherencia querida y, ojalá, contagiosa. Y ambas hostigan la acomodación, el cinismo y la voluntad de poder en ambos ámbitos. Pero lo hace, y recuerdo aquí a Benjamín Pèret, cuando escribió su magnífico texto El deshonor de los poetas, sin contribuir a la confusión de quienes confunden la poesía con un panfleto, con una intencionada o disimulada propaganda, de quienes ponen la palabra al servicio de los dueños y, de ese modo, facilitan la perpetuación de los amos. Porque la poesía carece de pureza que la salvaguarde de ningún contagio, estando expuesta a las perversiones y reificaciones que por igual se practican en la vida política como en la vida intelectual. Creo que Enrique Falcón sabe de esto mucho, lanzando un desafío que no consiste precisamente en el retiro (que podría ser acaso una opción muy válida), sino fraguándose en ello. (…)
Porque nada sé de ti
que no sea el paso de los bueyes por el rostro
no
de ti porque frente eres
alta de piedra y cordillera en lucha
empinándote con venas sobre todas estas marchas
gimiendo tú de fugas y estaciones secas en la cárcel
(…continúa aquí)
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Escribe Mª Ángeles Maeso
en el periódico contrainformativo "Diagonal"
(Madrid, 5-18 de febrero de 2009):
A dos años de Amonal, el anterior libro de poemas de Enrique Falcón, nos llega ahora Taberna Roja, la segunda parte de esa especie de trilogía con la que este poeta dejará consignado el malestar de nuestro tiempo: Amonal, Codeína y Ántrax; es decir: violencia, adormecimiento y miedo. Taberna roja refiere, pues, el estado de atontamiento, ataraxia o indiferencia en el que flota el ser humano ensimismado. Lo que, por encima de todo, se oye en esta Taberna son los gritos de los reventados de la historia, la sintaxis rota de los maltratados y, junto a tanta presencia de la muerte, las acusaciones dirigidas, entre otros, al poeta que se muerde la lengua o se tapa con trapos la boca; al poeta, también narcotizado de realidad impuesta.
El volumen está compuesto por poemas para no doblar las rodillas, para “mirar de frente a la desesperanza y no bajar los ojos”, según indica una de la pedradas del epílogo, donde, a modo de poética, el autor hace una defensa de la poesía política. Resulta reseñable en ese sentido la rotunda negación de que ésta, también personal, también irracional, responda a consignas de ningún vicario; reseñables también las incisivas propuestas para entender la tradición, lo panfletario, lo utópico, para, finalmente, fijar como objeto del poema político lo evidente imprevisible.
Ahí van:
Bloggers:
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…en Escrituras ensimismadas
(Publicaciones de la Universidad de Alicante, 2001):
(…) Frente a esta supuesta claridad de discurso queremos ahora llevar a cabo su confrontación con esta otra escritura aparentemente más oscurecida por el relativo surrealismo aplicado en los siguientes versos de E. Falcón: "12 Soy altura de niño enloqueciendo todas estas tumbas. / 13 Otra vez naciendo muerto en las matanzas de la boca. / 14 No sé si respirar. / 15 Habitaron como bucles en el plomo. / 16 Hablaron como tengo que plantar un árbol nuevo. / 17 Hablaron como si has de respirar? / 18 Soy la altura de un pueblo perseguido. / 19 Naciendo a cada instante de una bala muerta." (1994), de donde elementos como la enumeración que encabeza cada verso, las ausencias parciales de signos de puntuación ortográfica, e incluso en su nivel semántico el hecho de que el sujeto poético sea altura de niño que enloquece tumbas es una imposibilidad semántica al transferrir al campo objetual características humanas, e incluso hechos como la duda en el verso 14 sobre si respirar o no hacerlo no parece nada pertinente al menos en la especie humana a la que se refiere.
Ocurre que en este caso la escritura de E. Falcón crea estrategias a través de las rupturas que provoca su poesía tanto en el nivel de la sintaxis como en el de la semántica, efectos que de por sí generan la significación poemática, siempre al servicio de su proyecto revolucionario, transformador de la realidad bastardeada de un tercer mundo agredido ante un primer mundo impasible y necio. Tanto los anteriores como este último ejemplo establecen sus estrategias de comunicación en el lector, éstas en Villena y García Montero pasan por un registro realista —premeditadamente clarificador— de proble- mas endogámicos que envuelven a la realidad de los autores de tales poemas, pero en Falcón habla de la realidad incluso de forma más real de lo que lo pretenden los anteriores aunque bajo la estrategia de un lenguaje rabioso, a la altura de su proyecto literario y de su mundo cultural: el uno no es mejor que el otro por utilizar la «claridad» como bandera frente a un supuesto oscurantismo poemático que refutarían los otros, sino que es la percepción de los poemas y su capacidad de transmisión al lector los que le otorgan claridad y coherencia: en deter- minado contexto y lector (por ejemplo en los desheredados del tercer mundo o, por ir más cerca, en los miembros de ONGs españolas que trabajen en ayuda al tercer mundo) el texto de Falcón puede ser incluso mucho más clarificador que los de Villena y García Montero, pero ello poco importa porque sería desplazar el centro de la problemática cuando lo realmente importante es el uso de los diferentes lenguajes y su percepción en el público receptor. De lo que podemos concluir la invalidez de un criterio que se vacía de contenido en el análisis literario como es la claridad, ante la poca transparencia de su contenido; de ese modo, consideramos mucho mayor el acercamiento a la realidad practicado por la escritura de Falcón que en los casos vistos de Villena y García Montero (…)
…en "The Soft Parade (en torno a La marcha de 150.000.000 de Enrique Falcón)", artículo publicado en El Monográfico núm. 6 (mayo de 1994):
Debo partirme en dos.
—Silvio Rodríguez.
(…) El texto está en marcha. Afirmar se ha vuelto imposible. En el reverso de cada sílaba destella una pregunta, una respuesta, un silencio. Cada vez, la afirmación es un engaño, normalmente muy útil. Un gato se eriza al verse en el espejo: se prepara para el ataque. Cómo hemos podido creernos nuestro propio reflejo. Urge problematizar nuevamente el lenguaje. Urge decir que estoy diciendo. El texto es incontrolable desde el criterio de ¿identidad? Este texto no es este texto, este discurso es humo (con sentido), este poema no existe: es otro, es otros. Si me comparo con otro me conformo con él y soy, ya, «otro». No hay mismidad en el discurso. Las palabras ya no pertenecen al sujeto (que tampoco tiene mismidad). Aquí sí podemos decirlo: hemos procla- mado, o proclamamos a cada acto nuestro comunismo. El individuo-sujeto ha sido herido a manos de los que vienen. Aunque merodea con frecuencia y se sabe que dirige carteras ministeriales, políticas de empresa y hasta protagoniza anuncios de alguna marca de perfume. La práctica transformadora ha alumbrado un sujeto plural, cambiante, que antes fue colectivo y, sin dejar tal vez de serlo, ahora busca no hablar de sí mismo, sino de los procesos (actos) y de sus relaciones (de él y de los actos) con los otros sujetos.
«La cada vez nueva construcción de un entre» (Antonio Méndez Rubio). Las palabras básicas no son palabras aisladas / sino pares de palabras» (Buber). Por eso debemos comprometerlo, y comprometernos, con el lenguaje y con el «entendimiento» del paradigma del entendimiento comunicativo: estos ciento cincuenta millones ya podemos ir amenazando a la razón instrumental y la tecnología sin corazón y sin cabeza. «Toda cena es la última. / Todo sermón es un paso más hacia los lobos» (Frank Abel Dopico). Cada acto nuestro, un suicidio que mata o el afilamiento de la hoja del verdugo (…)
José L.Ángeles
… en su presentación de La (re)conquista de la realidad:
el teatro, la novela y la poesía en el siglo presente
(Valencia, febrero de 2008):
(…) El realismo crítico de Falcón es lucha contra la unidimensionalización de la poesía: se trata de desnaturalizar la “narcotización” de la vida social; mirar de frente la desesperanza, sin renunciar a la belleza como sed del poema. Pero Falcón resiste la tentación mesiánica: no quiere sustituir ninguna voz ni pretende ser portavoz de los oprimidos del mundo, sino darles un lugar, llamarlos a tomar parte, a erosionar las cunetas de la historia desde las que vociferan. Eso no equivale a un reclamo de transparencia, sino a un intento de recobrar el aliento, situando históricamente la injusticia, sin olvidar la necesidad de articular las luchas estético-políticas con otro tipo de acciones sociales. Tal es su gesto concreto que se posiciona ante el grito del mundo. Se comprende entonces que todo «estilo» tenga implicaciones morales. Porque contra todo presagio de fatalidad, habla aquí una poesía que conecta lo real con el poder. Y si para algunos movimientos sociales lo personal es político, aquí Falcón no duda en invertir la fórmula: lo político es personal.
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en "La marcha de 150.000.000: compromiso y singularidad poética" (noviembre de 2012):
" (…) Una poesía político-social de esperanza y contradicción que recupera (al mismo tiempo que inaugura, por ser única) técnicas y semánticas, que se acerca a lo real fragmentado desde la subversión de lenguaje, que abarca distintos sistemas ideológicos y morales de resistencia al poder (cristianismo, anarquismo, marxismo, teología de la liberación, ecologismo, movimientos antiglobalización). Épica al fin furiosamente lírica que no canta a los héroes, sino que presta voz a los marginados, las masas alienadas y los individuos arrasados por la realidad (…)"
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(…) Así la hace pedazos lo que así –ya veis– me ha sido pronunciado: diecinueve espigas plantadas en los encuentros diversos que este último mes y medio me regala. Cuando más se necesitan. Para un tiempo que combate a detelladas contra lo que muchos ya esperamos (…)
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El poemario está divido en cinco calculadas secciones por las que se nos va conduciendo a través de los gestos actuales de un espacio/tiempo significado por que “nuestros valores-poetas han preferido que nuestra literatura no quisiera relacionarse con la verdad de los hechos. De haberlo preferido, sólo las víctimas podrían refrendar tal búsqueda”. En diversas ocasiones ha denunciado el autor todo esto y mucho más, porque sus versos son siempre testimonio de lo que vieron en un momento cómplice de nuestra vida, cuando aún nos queda voz para gritar la denuncia, cual franciscano primero. Así, el poemario se estructura de forma que tienen cabida los poemas de antes y de después, y leídos en diversas y siempre numerosas asambleas, colectivos políticos, foros sociales y demás eventos públicos en los que hacen participar al poeta.
Toda su escritura parte de la convicción de que el actual control global opera mediante las armas, el dinero y la adormidera donde nos sumergen. Así, en la parte central del poemario, el poeta sitúa esa constatación mediante un símbolo fecundamente poderoso: la codeína, un alcaloide similar a la morfina que se encuentra de manera natural en el opio y que, en medicina, forma parte del grupo de los analgésicos narcóticos y posee propiedades sedantes. ¿Puede haber un medio más significativo para el momento actual de la vida? Tal vez, nuestro tiempo sea un tiempo de y para el miedo. Por eso esta voz llega fuerte y clara para despertarnos del consenso. Hay que gritar la verdad: no la de ellos, sino la verdad que perseguimos, pues “Ocurre que existe la injusticia, / su sal en el aullido / sin más temblor que la esperanza”.
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Hay muchas posibilidades de que lo primero que llame la atención, al leer La marcha de 150.000.000, de Enrique Falcón (Valencia, Germania, 1998) sea el tipo de escritura con que nos encontramos. Antes aún que lo que se nos dice, que no es poco, de forma más o menos consciente, estamos ante un decir que nos desubica, que nos cambia de sitio como una brisa incómoda. Alguna vez se ha dicho que un verso continuo y una prosa discontinua, como es el caso de la Biblia, son tácticas características de las culturas orales, mientras que una prosa continua, como la novela, y un verso que agudice su discontinuidad, encuentran su sitio preferentemente en la cultura escrita. Y me vale esta idea para empezar a situar las páginas que siguen: una ocasión para temblar: versos que buscan no leerse sino decirse, pronunciarse y quedarse, con ritmo desmedido, bailando en la memoria.
Este poema es un canto, literalmente, una sucesión de cantos. No se olvide. Su atención a los excluidos del progreso no es cuestión sólo de temática sino también, más en su raíz, de pragmática comunicativa. De ahí que la voluntad de articular un discurso teniendo en cuenta a quienes ni siquiera podrían leerlo se cruce con una concepción conflictiva de la voz. Registros diferentes delatan una enunciación plural, abierta justamente a la diferencia y al cambio, al desafío y a la intemperie de la alteridad: por eso quien(es) aquí habla(n), de ser un sujeto, sólo puede ser un sujeto alterado, atravesado por los otros mortalmente. Alguien (o alguienes), este enrique falcón, que delira, que confunde los mundos sin remedio, que le ha devuelto la palabra al grito.
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También es éste lugar para acordarme —porque en mucho estáis tras los 150.000.000— de la gente de la Unión de Escritores del País Valenciano, Alicia Bajo Cero y ‘Ediciones bajo Cero’ (mis compañeros los unionistas), de la Comunidad ‘Ignacio Ellacuría’ de Valencia, del Moviment d’Objecció de Conciència, los colectivos de apoyo a la insumisión y los Comités de Objeción Fiscal a los gastos militares, del Voluntariado de Marginación Claver en Valencia, de la Asociación de Vecinos, los Servicios Sociales y las comunidades de base de nuestro olvidado Barrio del Cristo, de los grupos locales de Amnistía Internacional, de los compañeros encerrados en la prisión militar de Alcalá de Henares, de los combatientes de las Asambleas Barriales de Matanzas en Argentina, de los guerrilleros salvadoreños de las Fuerzas Populares de Liberación que hacia acá salieron exiliados, de la red de "las Acoge" en todo el Estado español, de las Madres de Plaza de Mayo (Hebe, Inés…), de Radio Klara libre y libertaria, de los incansables de ‘Cristianisme i Justícia’, de la corriente Somos Iglesia y del Centro ‘Evangelio y liberación’, de las Fiambreras Obreras, de mis compañeros del colectivo Teuladí y de nuestros vecinos del Barrio encarcelados en la prisión de Picassent, de los conocidos del Frente Zapatista en Ciudad de México, del Casino de Torrent, de la Universidad Centro Americana en San Salvador y de los daltónicos por Dalton, de la colección de poesía ‘Hoja por Ojo’, de L’Escenari en Alcoi, de la librería valenciana "Primado", de los equipos de educadores por la paz de Galicia, del proyecto de escritura colectiva y talleres de «La Galleta del Norte» en Barakaldo, de la Escuela de formación «Pepo Olmos» –in memoriam– en El Agustino de Lima (Perú), del Fòrum anual Cristianisme i Món d’Avui, de las redes de ATTAC y del «Grano de Arena», del colectivo Jarit, de las voces extremas y canallas reunidas en Moguer, de las compañeras de todas las comunidades de Apostólicas en España, Guatemala y Angola, de los diversos Comités Óscar Romero esparcidos por todo el mundo, de la CGT y del Ateneo libertario ‘Al margen’, de la gente del Taller de Arte y Agitación Social, de la Asociación de vecinos del Pozo del Tío Raimundo, de los trabajadores de HOAC-JOC-EPPO-MMTC reunidos en las conspiraciones de Paterna, de la residencia de personas seropositivas de Mas al Vent, de los parroquianos de ‘La Imperdible’ en Sevilla, del colectivo Lambda de Valencia, del Centro de Día Manantial de "las 613" de Burjassot, del «Cyber Humanitatis» de la Universidad de Chile, del espacio abierto de Ca Revolta (de Cristina Piris, especialmente, in memoriam) y del Centro Arrupe en Valencia, de la A.P.C. y el grupo de teatro «Espiga Nueva» de León en Nicaragua, de la gente del colectivo Arbeit de bricolaje crítico y escritura negativa, de la Congregación Telepoiética, de la Asamblea de Antirrepresión de la ciudad de Valencia (…)
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Enrique Falcón nace en febrero de 1968 en Valencia y desde 1993 reside en el Barrio del Cristo. Ha publicado textos y poemas en diversas revistas de creación y en publicaciones de determinados colectivos sociales, sindicales y políticos, así como escrito diversos trabajos de teoría literaria, recogidos en Las prácticas literarias del conflicto: Registro de incidencias 1991-2010 (La Oveja Roja ed., Madrid, 2010). Además de sus colaboraciones para "Rebelión" (consultarlas aquí), ha publicado Dimensiones políticas del voluntariado (CiJ, Barcelona, 1997), Aproximación a las narraciones juveniles de hoy (CiJ, Barcelona, 2001), No doblar las rodillas: siete proyectos críticos en la poesía española reciente (Universidad de Chile, Santiago, 2002), El amor, la ira: escritos políticos sobre poesía (Ediciones del 4 de Agosto, Logroño, 2006), Once poéticas críticas: poesía y desorden (Contratiempos, Madrid, 2007) y Once poetas críticos en la poesía española reciente (Ediciones Baile del Sol, Tenerife, 2007). Además, ha coordinado las ediciones de Todo caerá (antología poética 1995-2008) de Antonio Orihuela (Atemporia, México DF, 2008), de El turno del ofendido de Roque Dalton (Baile del Sol, Tenerife, 2009) y de Soda caústica: 5 poetas latinoamericanos (Fundación Inquietudes, Madrid, 2009).
Ha publicado los siguientes libros de poesía:
Fue miembro de la coordinadora de la ‘Unión de Escritores del País Valenciano’ e intervino desde allí en diferentes iniciativas culturales, editoriales, políticas y reivindicativas (Foro Social de las Artes, debates sobre modelos políticos y culturales, manifiestos, presentación de nuevas escrituras emergentes, talleres literarios en áreas socialmente deprimidas…), y muy directamente en la realización de varias publicaciones colectivas: Textos por la Insumisión (UEPV-MOC, Valencia, 1992), La mirada urgente: textos contra el racismo (Ediciones Bajo Cero, Valencia, 1995) y El lugar del reencuentro: Talleres literarios de las Madres de Plaza de Mayo (Ediciones Bajo Cero, Valencia, 1995). Hasta 1994 formó parte del equipo crítico «Alicia bajo Cero» (Poesía y Poder, Ediciones Bajo Cero, Valencia, 1997). Fue miembro del consejo de redacción de la extinta revista “Lunas Rojas”. Ha participado también en los libros colectivos Construir a paz (Edicions Xerais, Vigo, 1996), Lavapiés (Ópera Prima, Madrid, 2001), La paz y la palabra: letras contra la guerra (Editorial Odisea, Madrid, 2003), Poemas contra el olvido (Ed. Bartleby, Madrid, 2004), Canto a un prisionero (Ed. Poetas Antiimperialistas, Ottawa, 2005), La (re)conquista de la realidad: la novela, el teatro y la poesía en el siglo presente (Tierradenadie ediciones, Madrid, 2008); Enciclopedia histórica del anarquismo español, Volumen I (Asoc. Isaak Puente, Vitoria, 2008); El árbol talado que retoña: Homenaje a Marcos Ana (Páramo-Fundación de Investigaciones Marxistas, Córdoba, 2009); Los poetas de «Zurgai» (Arte Activo ediciones, Vitoria, 2009); y Por donde pasa la poesía (Baile del Sol, Tenerife, 2011).
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