La Marcha de 150.000.000

CANTO XXVII

 

 
[viernes]
 
 
 
 
 
«PARA LOS QUE AÚN VIVEN     TODO EL QUE NO VIVE
HA SUFRIDO UNA DERROTA     (NO SER SUPERVIVIENTE)
NO PUEDE CONFORMARSE      CON ELLO ES NATURAL
QUE QUIERA INFLIGIR                 A OTROS     ESE SUPREMO DOLOR

QUE LE HA SIDO     OCASIONADO» [1]

 
 
 
—esto es lo que oyeron en la casa del mundo
 
 
que la vida en los amantes cosiera tan despacio
una cuerda en el bolsillo
una enredadera
si quiero pronunciarte
lo que oyeron nuestros muertos cuando fuimos perdidos
 
           ...nacen nesta celda los incendios del mundo...
 
en régimen de aislamiento, sin acceso a un abogado, [2]
son ciertos los caminos que parten de mi boca
y buscan tiempo arriba mirando hacia el oeste
lo firme que se pudre mansamente en la tierra
 
esto es lo que oyeron en la casa del mundo
la noche en que uno a uno nos los fueron matando
(los niños sin descanso de las barandillas
–las estrellas aún más lejos–
devoran entretanto los perfiles del bosque).
 
 
Oíd:
 
tempranos hombres negros han estado en mi casa
cargados con poemas y fusiles azules
les sigue una jauría con el resto dormido
de todo lo que oyeron en las cercas del mundo:
 
que la vida en los amantes cosiera tan despacio
un temblor en estas sienes
y una sed sobrecogida
humana sombra extensa
la siempre lenta trampa que nos tienden los amos:
 
    lo que sobrevive
    cuando mudan los hombres
    y la chusma encerrada
                 ya no puede quebrarse :
 
    que un inútil huésped
                 con tu nombre en los dedos
                         entrará por la puerta
    sin su lista de azúcar :
 
    que un arcángel mudo
                   rasgará los uniformes
                            las banderas asesinas
    los himnos nacionales tras tu sangre tasada.
 
 
Yo
 
soy la tierra perpleja que inclinan los soldados [3]
–tremendas uñas rotas se me llevan dormido–,
en los límites del agua y en régimen de aislamiento
me atrevo a pronunciarte
y a ponerte en la lengua una loncha de tiza
 
 
: esto es lo que oyeron los muertos previamente :
caminan las palabras con un niño en las manos
un niño blanco y loco que baila y amontona
los sueños de los presos cantándole y perdiendo.
 
             [...que los presos sean liberados,
             se haga justicia a los oprimidos...]  [4]
 
humana sombra extensa y sal sobrecogida
la que besa el agua
y hay perros en mi boca si voy a pronunciarte,
tú ya eres aquello que en la muerte se esconde
con el pan compartido de las celdas del mundo,
su piel y los incendios,
            la fatiga del mundo
            la carne muda y fría que te espera nel mundo
 
(las palabras del hombre
                             son el límite del mundo)
 
 
 
«EL MOMENTO DE SOBREVIVIR        ES     EL MOMENTO DEL PODER
EL ESPANTO ANTE LA     VISIÓN DE LA MUERTE
SE DISUELVE EN SATIS-     FACCIÓN PUES NO ES
UNO MISMO     EL MUERTO
                                     (PARA LOS QUE AÚN VIVEN)
 
ÉSTE YACE: EL SUPERVIVIEN-     TE SE MANTIENE EN PIE
COMO SI HUBIERA ANTE-     CEDIDO UN COMBATE
Y COMO SI UNO     MISMO HUBIESE
DERRIBADO     AL MUERTO» [5]
 
 
      Lo que pronunció
                       el comunicante a la prensa [6]
      (el informe anual sobre tortura política)
      —lo que pronunció: las palabras
      del informe, los muchos resultados
      soltándose y diciendo
      lo que él pronunció, lo que
      pronunció (el informante
      de la instrucción especial investigadora)
      lo que no pudo evitar decir:
      lo que tenía que decirse,
      las palabras,
      mencionadas,
      dichas finalmente
      (por fin así diciéndose
      lo que fue pronunciado).
 
              El informante
              (las palabras).
 
      : La tormenta del encierro en las bocas del hombre.
 
 
 
«ENTRE ESTOS MON-     TONES DE CAÍDOS
EL SUPERVIVIENTE SE YERGUE      COMO AFORTUNADO Y PREFERIDO
–QUE ÉL CONSERVE SU VIDA      MIENTRAS QUE TANTOS OTROS
LA HAYAN PERDIDO                     ES     UN HECHO MONSTRUOSO
 
INDEFENSOS  YA-     CEN LOS MUERTOS
ENTRE ELLOS ERGUIDO       ÉL  (DE PIE)     COMO SI EL COMBATE
SE HUBIERA LIBRADO     PARA QUE ÉL SOBREVIVA» [7]
 
 
 
Para los que aún viven,
son ciertos los caminos que avistan la protesta.
 
Oíd:
 
bajo las cañadas azules yo espero entre vosotros
que llegue el mediodía con un cántaro vivo
—agua para el hombre tatuado de muertos,
va la sed cambiada con mi niño en el vientre [8]
 
: y vengo ante vosotros
seco y empotrado por ángeles sucios
me pongo en la cola de quienes cantaron
la jauría del hombre y sus miedos con lumbre
 
Oíd:
 
son ciertas las historias que nacen con heridas
las noches que, tapiadas, nos marcaron el cuello;
son ciertos los caminos y esta marcha invisible,
la sangre innecesaria y su rastro de esponjas
 
PERO
 
yo vengo ante vosotros con agua en mis caderas:
por detrás de vuestras hambres va la casa del mundo
…y el mar no existe ya.
 
 
 
Oíd:
 
Para los que aún viven,
son ciertos los caminos que anuncian la revuelta:
los niños sin sus sombras ya ruedan como amantes
por las tercas mortajas que cosisteis vosotros:
 
¿podréis
entonces levantaros
de las tumbas de vuestro corazón?  [9]
 
          —con el ojo del tiempo,
              lo que fue pronunciado?
 
 
(y oíd):
 
«LA SATISFACCIÓN     DE SOBREVIVIR
SE CONVIERTE EN UNA     PELIGROSA INSACIABLE
PASIÓN            CRECE
AL MISMO TIEMPO      QUE SUS OCASIONES
CUANTO MAYOR ES EL     MONTÓN DE MUERTOS
TANTO MÁS INTENSA      Y MÁS INELUDIBLE
SE HACE LA NECESIDAD      DE ESTA SUPERVIVENCIA» [10]
 
 
Cuanto mayor el montón de muertos
cuanto mayor
lo que aquí no sobrevive lo que espera brutalmente entre vosotros
y cuanto más seco lo que oyeron en la casa del mundo,
 
un arcángel sucio
tendrá que visitarte.
 
 
Tú eres la muerte que mece mi boca
la herida que asoma en los dientes del hombre
luto largo adentro
la que asoma por encima de todas las mortajas
y todo lo que va
de una estancia hambrienta
                   a otra estancia hambrienta.
 
 
Y:
 
: tú subes por el frío a encontrarme dormido
a pleno pie del aire
levantas a los muertos en sus briznas de escarcha
 
(son ciertos los caminos que invocan la protesta
y tú ya eres aquello que en mi mano se esconde).
 
—prohibido arrodillarse, [11]
trepan por el alma las desdichas del mundo
mugiendo como un toro ensillado a tu vientre,
y una enredadera,
y una mano tendida
son el fértil desecho que amontona esta casa
 
 
Y:
 
: tú subes por su frío hasta abrirme la boca
a pleno pie del hombre
avisas con tus gestos el final de mi vida.
 
 
 
«EL TERROR INCESANTE EN      QUE MANTUVO A SUS HUÉSPEDES
LOS HABÍA HECHO     ENMUDECER
(SÓLO HABLABA ÉL          Y HABLABA      DE MUERTE,  DE MASACRES)
DE MANERA QUE ERA     COMO SI ELLOS
ESTUVIESEN YA MUERTOS     Y SÓLO ÉL CON VIDA» [12]
 
 
 
Oíd:
 
él, que sobrevive,
cuando mudan los hombres
y la chusma encerrada ya no puede quebrarse
 
            —su nombre acosado
                                       por la policía—
 
él, que sobrevive
         a todos los principios económicos
 
como un invierno suave,
 
detrás de estos mil muertos se cose las caderas
 
revienta los encierros
 
sube por el frío con un luto en las manos—
 
él, que sobrevive,
bebiéndose su muerte con la sed de quien mira
con sorpresa los ojos, las
detonaciones
 
                          él es la memoria
                                   –oíd–
                     la memoria del mundo.
 
 
son ciertos los caminos que conducen a ella
la ensartan al amante con un hilo en el vientre
y parten la semilla de los que se extraviaron [13]
 
     (humana sombra lenta la que inútil le empuja
     a lo largo del mundo reclamando justicia).
 
: pálida la tarde
como un invierno torpe,
maltratan las palabras lo que llevan dormido
y un perro pequeño
            lame en sus heridas
la arcilla pobre y poca de un amante roto,
lo estrechamente injusto que aguanta mi lengua
 
     (detrás van los cuchillos con su sueño de peces
     trepando por mis venas queriéndole y buscando)
 
 
              ...nacen nesta celda
                 los incendios del mundo...
 
 
pero él ya no es aquello que lamían los perros:
 
su cuerpo encogido
         y una vez repatriado [14]
se alarga todavía en su encierro de bueyes
 
—y una luz sin cristales
le cancela los ojos
 
 
él ya no es aquello que vigilan los amos
–él, que sobrevive,
o le faltan los ojos
             fatalmente los ojos
                         en el medio del patio donde acaba su aliento:
 
 
cierto es el camino que parte de mi boca,
el que extiende mis palabras con un gesto infinito.
 
 
Y’oíd:
 
 
«PARA LOS QUE AÚN VIVEN     TODO EL QUE NO VIVE
HA SUFRIDO UNA DERROTA     (NO SER SUPERVIVIENTE)
NO PUEDE CONFORMARSE      CON ELLO ES NATURAL
QUE QUIERA INFLIGIR                A OTROS     ESE SUPREMO DOLOR

QUE LE HA SIDO     OCASIONADO» [15]

 


[1] «PARA LOS QUE AÚN VIVEN ... HA SIDO OCASIONADO»: Elías Canetti en Masa y poder (1977): “Los muertos como supervivientes”.

[2] En régimen de aislamiento, sin acceso a un abogado. Este canto se vuelca en la memoria del ciudadano estadounidense de origen palestino Ahmed Abu ‘Ali, de 23 años de edad, detenido en régimen de incomunicación en una prisión saudí. Estuvo encarcelado 20 meses, sin cargos ni juicio. Tras su posterior repatriación a Estados Unidos el 22 de febrero de 2005, Amnistía Internacional demostró que agentes federales norteamericanos participaron en el interrogatorio y tortura de Abu ‘Ali en la prisión de Al Ha’ir de Riad y que esos mismos agentes le amenazaron con declararlo “combatiente enemigo” y enviarlo a Guantánamo sin asistencia letrada.

[3] Yo soy la tierra perpleja: la canta el poeta persa Jalal al-Din Rumi (1207-1273) en la estrofa 3048 del Divan-i Shams.

[4] Que los presos...a los oprimidos. De la liturgia cristiana de Viernes santo.

[5] «EL MOMENTO DE SOBREVIVIR ... AL MUERTO»: Elías Canetti en Masa y poder (1977): “El superviviente”.

[6] Lo que pronunció el comunicante a la prensa. Ref.: «Me ataron como a un animal (...) No tuve más remedio que aceptar y firmar para protegerme. Firmé con la esperanza de encontrar a alguien dentro de la policía que estuviera dispuesto a escuchar la verdad, pero me sorprendieron con un trato aún más severo. El agente me metió un zapato en la boca, me dieron una paliza, me encerraron en una celda y prohibieron las visitas» (Informe Anual de Amnistía Internacional sobre las ejecuciones en Arabia Saudí: declaraciones del ciudadano sirio Abdul Karim al Naqshabandi, acusado y condenado por “brujería”, más tarde ejecutado –decapitado– el 13 de diciembre de 1996 sin recibir respuesta alguna).

[7] «ENTRE ESTOS MONTONES ... ÉL SOBREVIVA»: Elías Canetti en Masa y poder (1977): “El superviviente”.

[8] Va la sed cambiada con mi niño en el vientre es un verso de Juan.

[9] ¿Podréis levantaros...? Escribe Rumi en el segundo libro del Masnavi (1259/1273): «¡Ven! ¡Levántate de la tumba de tu corazón!».

[10] «LA SATISFACCIÓN DE SOBREVIVIR ... ESTA SUPERVIVENCIA»: Elías Canetti en Masa y poder (1977): “Sobrevivir como pasión”.

[11] Prohibido arrodillarse. El primer concilio ecuménico (Nicea, año 325) prohibe a los cristianos arrodillarse en las celebraciones del domingo y en tiempo de Pentecostés, puesto que quedarse arrodillado es lo que decretan los emperadores [Canon 20 del Concilio de Nicea: “De genu non flectendo diebus Dominicis et Pentecostes”].

[12] «EL TERROR INCESANTE ... SÓLO ÉL CON VIDA»: Elías Canetti en Masa y poder (1977): “El poderoso como superviviente”.

[13] De los que se extraviaron. Así en el final silabeado del Sura Al-Fatiha en la oración del viernes, en el Islam: «Siratal-lazina anamta alaihim, Ghairil maghdubi alaihim wa laddaalin»

[14] Y una vez repatriado. Ahmed Abu ‘Ali fue repatriado a Estados Unidos en febrero de 2005, acusado de seis cargos entre los que se encontraban el de “prestar servicios a Al Qaeda” y el de conspiración “para asesinar al presidente George W. Bush”.

[15] «PARA LOS QUE AÚN VIVEN ... HA SIDO OCASIONADO»: Elías Canetti en Masa y poder (1977): “Los muertos como supervivientes”.























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