La Marcha de 150.000.000

La marcha de 150 millones
(Antonio Orihuela)

para Enrique Falcón

 

Leo, en estos días, tu marcha esperanzada
recojo tus guiños como pellizcos a nuestro común
espíritu sembrado en el deseo de futuro
para todos
en pantalones.

Me prendo, desde tu marcha
en el nombre de los que son sólo gemido sordo
no amplificado por la tv
herida sin posibilidad de sutura
inmensos seres resignados en la fortaleza
y la paciencia del buey;
niños sin mirada, perdidos en el tiempo que los avanza en cruz
hacia un fuego encendido
por manos blancas
que apuntan con un ladrido de patria.

Mi corazón, lo sabes bien,
está contigo en esa marcha incandescente de futuro.
Entre los que bailan y los que entierran a sus muertos
encendemos antorchas con nuestros miedos
para no tropezar con los que nos inventa el tirano.
Llamamos a todos por el mismo nombre: compañero, hermano.

Cómo pararnos.
Cómo distinguir estos pies
del polvo del camino.
Cómo espantar esta hambre de espigas y hoces de justicia.

Yo no sé que nos espera al final.
Me conformo con los besos que recogemos en esta,
la marcha, todavía niña, patosa, desarmada,
hecha de jirones de arterias y corazones a prueba de aullidos.
Ojalá no nos paralice el miedo de los pocos,
abril con sus aguaceros y sus dormidas cunetas.
Ojalá no nos preñen de susto.

Sea la marcha
un día suave donde esperar el fuego de tu mano, tu risa,
la canción del amor al alba del mundo
alcanzando hasta aquellos que ya han marchado.


(Antonio Orihuela,
poema recogido en Poemas para el combate; ICIL, Granada, 2007)























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